noviembre 14, 2009

Adopto papeles ingenuamente casi sin darmes cuenta, al principio como un juego,pero después lo voy tomando en serio poco a poco hasta que el personaje se me va quedando pegado a la piel y ya es imposible distinguir actor y máscara. Aunque no me guste nada ese papel que represento y no se parezca en nada a mí. El peligro es creerme mis palabras, meterme tanto en el papel hasta que él se mete en mí y no saber cómo sacarlo afuera. Yo mismo me coloco la etiqueta con la que me juzgan, soy el culpable y la víctima. Pero da igual, ese u otro, alguno había que adoptar y aunque este me parezca insufrible sé que podría haber sido peor.Quien no se consuela es porque no quiere. Pero por qué deberíamos querer?A veces me dicen “No pensaba que fueras así. Nunca me lo habría imaginado. Pareces tan diferente...”. También los humoristas lloran por la noche y yo me llevo grandes sorpresas con la gente que creía conocer. Todo son máscaras. Este mundo está lleno de apariencias que ocultan cosa muy distintas. Pido perdón por esas ocasiones en las que los defraude, sé que suelo ser el peor personaje de mi repertorio.