octubre 19, 2009

Estoy al final de un camino y al comienzo de otro.
Puedo escoger.
Retroceder, para empezar de nuevo es el primer camino, o seguir, para ver qué hay en este.
Siento que una parte de mí me empuja hacia adelante, pero hay otra que me obliga a esperar y luchar.
[...]
Tal vez debería luchar.
Siempre habrá una paz, pero no tengo mas que una vida.
Esta vida.
Recuerdo la última partida del último campeonato. ¡Oh, sí, sí, fue genial! ¡Qué maravilla! No solo que la victoria, sino cómo la conseguí. Me sentí orgullosa de mí misma. Acorralada, sin mi reina, sin torres, sin el alfil blanco y sin el caballo negro, con un alfil y un caballo, y tres peones. Mi rival tenía todas las de ganar, pero resistí, paciente. Ella cometió un error, provocado por mí y tras el...
Puede que esa sea la clave: luchar.
Si, la paz estará siempre ahí, al final del camino pero antes he de pasar por muchas batallas.
Ese es el sentido de la vida, de la partida. No rendirse. No rendirse jamás.
[...]